27 de enero de 2026
Turismo internacional: casi 12 millones de argentinos viajaron al exterior en 2025 y el déficit superó los USD 4.000 millones

El fuerte crecimiento de los viajes al exterior y la caída del turismo receptivo dejaron en 2025 un saldo negativo de USD 4.054 millones
Este fenómeno, que volvió a poner presión sobre la salida de divisas, estuvo impulsado por un tipo de cambio que favoreció los viajes al exterior y por un encarecimiento de los precios internos, que volvió menos competitiva a la Argentina como destino turístico.
Brasil, Chile y Uruguay concentraron la mayor parte de los viajes de los argentinos, impulsados por la cercanía, la mayor disponibilidad de vuelos y precios más competitivos en dólares. También se destacó el crecimiento de los viajes hacia los Estados Unidos y Europa.
En contraste, los turistas no residentes que visitaron la Argentina registraron una estadía promedio de 9,6 noches, un nivel prácticamente sin cambios interanuales y sensiblemente menor al de los argentinos que viajaron al exterior.
El contexto macroeconómico fue clave para explicar el fenómeno. Con un dólar relativamente barato durante buena parte del año y precios internos elevados en términos comparativos, viajar al exterior resultó más conveniente que vacacionar dentro del país para amplios sectores de la población.A esto se sumó el encarecimiento de los servicios turísticos locales —hotelería, gastronomía y transporte—, que redujo la competitividad de la Argentina frente a destinos regionales e internacionales. La combinación de más argentinos viajando al exterior y menos extranjeros ingresando volvió a ubicar al turismo como uno de los factores de salida neta de divisas en 2025.Entre los elementos que favorecen una posible mejora del sector turístico, se destaca la estabilidad macroeconómica y la reducción de la incertidumbre luego de las elecciones.
Además, el encarecimiento de Brasil debido a la apreciación del real frente al dólar se suma a la coyuntura. En contraste, en la Argentina la divisa americana subió más que la inflación y los salarios durante 2025, lo que puede influir en las decisiones de viaje y en la competitividad de los destinos locales frente al exterior.



