24 de julio de 2025
El creador del TEG reveló cómo la dictadura inspiró el nacimiento del popular juego de mesa
El empresario David Jiterman, propietario de Yetem, compartió anécdotas sobre el origen y éxito del Plan Táctico y Estratégico de la Guerra, a casi 50 años de su creación. “El juego ayuda a conocer las miserias en la gente: la avaricia, la traición y la verdadera competencia”, afirmó
Durante la edición matutina de Infobae en Vivo, con la conducción de Gonzalo Sánchez, Carolina Amoroso, Ramón Indart y Cecilia Boufflet, también se conversó acerca de la vigencia de un juego que no solo atravesó seis generaciones, sino también los vaivenes polÃticos, culturales y tecnológicos del paÃs.
Desde los primeros minutos de la charla, Jiterman fue contundente sobre la naturaleza caótica y fortuita de la génesis del TEG. “La historia de esto ya no es contar la historia, sino que fue una casualidad total, absoluta. Salà de la facultad tres meses antes, vi un tablero enrollado con unas divisiones y el sistema de los dados. De atacar, no atacar. Y ahà empezamos con otros a jugar, qué sé yo. Yo me recibà de contador en febrero de 1976 y el TEG salió en octubre de ese añoâ€, recordó.Ese detalle temporal no es menor: “En marzo del ´76 fue la dictadura. Las Malvinas fue una pelea interna, porque nadie me querÃa dejar ponerlas... ¡y era la dictadura! Era un juego de guerra en plena dictadura. Eso es muy loco. Por eso el juego es algo tan, tan loco como fue y como salióâ€, se sincera.El contexto social del paÃs impregnó el espÃritu de la propuesta: “Más de tres personas no se podÃan juntar en la calle. Entonces, ¿qué hacÃan? Uno compraba el juego, otro ponÃa la pizza o el café y se iban juntando en las casas. Eso fue una progresión geométrica. No se podÃa hacer nada más, pero podÃas ir a la casa de otro y asà empezó todoâ€, rememoró.Según su creador, el TEG fue el éxito de un juego pensado “para que la gente se reencontrara en la intimidad de la casa, cuando la calle era sinónimo de peligro“. Pero en ese clima, â€la posibilidad de reunirse bajo un pretexto lúdico se convirtió casi en un acto subversivo de socializaciónâ€, explicó Jiterman.Sobre el diagrama de naciones, que se volvió un clásico, Jiterman relató que, al principio, el juego ni siquiera tenÃa un diseño propio: “Arrancamos con un mapa enrollado. Después elegà un modelo que me gustó en la imprenta. Yo empecé esto con un crédito de dos mil dólares. Hice el primer tiraje de dos mil juegos. Todo fue a pulmónâ€. Pero la odisea para venderlo estuvo llena de episodios inéditos: “No podÃa vender los juegos, asà que los cargaba en un Citroën y mi pareja los llevaba jugueterÃa por jugueterÃa, consiguiendo que nos los aceptaran en consignaciónâ€.Jiterman recuerda que, por entonces, trabajaba en un estudio jurÃdico y que iba a ser el primer contador de un estudio de 22 abogados. “Pero me lancé con el juego asà que renuncié al Estudio cuando el TEG estuvo en marcha. Me gustaba a mà y a los que jugaban conmigo, asà que pensé: ‘¿Por qué no le va a gustar a todo el mundo?’â€.
El contagio social con el juego bélico de estrategia y táctica fue instantáneo. “A las pocas semanas del lanzamiento, en noviembre del ‘76 me fui a Bariloche y vi un TEG en la luneta del auto de adelante. No lo podÃa creer. Pasaron varias veces cosas asÃ: me venÃan a hacer una nota a un bar y en la mesa al lado estaban hablando del TEGâ€, recuerda.Durante la charla en Infobae en Vivo, el empresario también abordó los secretos de su vigencia: “El juego ayuda a conocer las miserias en la gente: la avaricia, la traición, la verdadera competencia. Todo surge sobre el tablero. Es casi terapéuticoâ€.
Curiosamente, Jiterman remarcó su aversión a los conflictos bélicos, conquistas y pactos, el génesis del popular juego: “No sé nada de guerra, la aborrezco y menos sé de armas. Hice la colimba, no soportaba el ruido >Porque para él, el TEG no es un juego de guerra. “Es una mentira porque es, sobre todo, una excusa genial para reunirseâ€. Incluso la decisión de dedicarse al diseño de juegos fue una fuga respecto de su mandato familiar de ser contador. “A los cinco años me decÃan que tenÃa que contar gente en la calle. Cumplà el mandato pero encontré otra pasiónâ€.El TEG fue solo el primer paso de un recorrido. Yetem, la empresa madre, llegó a lanzar hasta 50 juegos distintos y a organizar un club de juegos pionero. “CompetÃamos sobre todo contra los videojuegos, pero el club se volvió lugar de encuentro para fanáticos, con juegos de todos los rincones del mundo. Después la vendÃ, pero el TEG siempre fue el primeroâ€, dijo el creador, nostálgico.La saga continuó con nuevas variantes como el TEG, La Revancha, más complejo y competitivo, destinado a fanáticos curtidos del TEG. La experiencia acumulada se tradujo en objetivos mejorados y una mayor profundidad: “Era más completo, era todo lo que alguna vez uno decÃa: ´quiero hacer esto y no aquello´. Los años te dan una mirada más global y el juego refleja esoâ€.En 1999, ya con una marca consolidada, él fue también impulsor de la campaña nacional de Educación Vial: “Era un proyecto de 20 años que finalmente se plasmó con tableros gigantes y tres millones de chicos visitados en colegios de Capital y GBA. Eso me dio una satisfacción enorme y sentà que ya estaba, que no necesitaba seguir con el jueguito. Preferà enfocarme en la promoción y la creatividadâ€.Vale recordar que el TEG llegó a exportarse con éxito parcial, cada vez más enfrascado en la competencia global, junto a la presión económica y las barreras locales: “Se exportó, no mucho, se fabricó en Uruguay y fue a Latinoamérica. Es muy difÃcil sostenerlo por el tipo de paÃs que somos y por cómo funciona la industria del jugueteâ€, relató sin dramatizar.
Pero la modernidad trajo también adaptaciones tecnológicas: “Hay una versión de cartas para viajes, formatos digitales, el TEG se juega también online. Pero nada reemplaza el encuentro presencialâ€, añadió.Para Jiterman, la verdadera moraleja del TEG es la reivindicación de “la rebeldÃa contra el mandato, pero no fue premeditado, fue intuición, creatividad, voluntad de hacer algo propioâ€. Y, a sus más de setenta años, sigue buscando nuevos desafÃos: “Llevo más de medio siglo creando y sigo encontrando diversión en cada proyectoâ€.
“La creatividad no tiene techo. Incluso hoy encuentro juegos que me sorprenden, como el Dixit, que gira en torno a la narración y la imaginación. Encontré que puedo ser creativo en cualquier ámbito, incluso montando una fábrica de aberturas. No tiene que ver con el producto, sino con la actitud ante la vidaâ€, afirma.Infobae en Vivo te acompaña cada dÃa en YouTube con entrevistas, análisis y la información más destacada, en un formato cercano y dinámico.
• De 18 a 21: Jesica Bossi, Diego Iglesias, MarÃa Eugenia Duffard y Federico Mayol.