18 de agosto de 2025
Un sanatorio de Entre Ríos ya había alertado sobre la contaminación del fentanilo en agosto de 2023
La infectóloga Florencia Prieto recordó en Infobae en Vivo cómo las autoridades sanitarias en aquel momento desestimaron su hallazgo. Actualmente, la Justicia investiga casi 100 muertes por una contaminación similar
A mediados de 2023, el equipo médico liderado por Prieto detectó un inusual brote infeccioso entre pacientes oncológicos que recibÃan tratamientos con dexametasona en el sanatorio entrerriano. “Fue un caso alarmante porque encontramos una bacteria, Ralstonia mannitolÃtica, dentro de ampollas cerradas y sin manipulación. Todo indicaba contaminación durante la producción, lo que representa un riesgo gravÃsimo para pacientes inmunosuprimidosâ€, enfatizó la infectóloga. Las seis pacientes afectadas eran mujeres bajo quimioterapia y requirieron internación, tratamientos antibióticos, retiro de catéteres infectados y la suspensión temporal de sus terapias oncológicas.
La respuesta, sin embargo, fue “desoladoraâ€, definió Prieto. “En octubre nos enviaron un correo diciendo que, tras la investigación, el producto era aceptable. Nos quedamos perplejosâ€, explicó. La especialista reveló que el laboratorio tuvo inspecciones previas a la presentación de la advertencia sanitaria, pero desde el momento en que el brote fue notificado, no se realizaron nuevos controles presenciales sobre la planta productora. “HabÃa elementos para volver a inspeccionar y tomar medidasâ€, sostuvo.
La infectóloga aclaró que, gracias a la rápida decisión del equipo médico, la situación pudo ser contenida antes de que se produjeran consecuencias irreversibles. “Por suerte ninguna paciente falleció, pero el riesgo era enorme. Este tipo de contaminación puede ser fatal en enfermos tan vulnerablesâ€, subrayó. El retraso en los tratamientos trajo sufrimiento y complicaciones clÃnicas para varias de las pacientes afectadas.La denuncia fue remitida siguiendo los canales oficiales de farmacovigilancia: “Todos los medicamentos que están en circulación pasan por estos controles, por eso resulta inexplicable que, con evidencia bacteriológica en ampollas sin abrir, la autoridad haya descartado el alertaâ€, remarcó Prieto. Insistió en que la documentación remitida a la ANMAT y a los organismos provinciales de Entre RÃos contenÃa cultivos positivos y observaciones clÃnicas indiscutibles.En el transcurso de la investigación sanitaria, el equipo se apoyó en especialistas en bacterias ambientales, dada la rareza de la Ralstonia mannitolÃtica en ese contexto: “No hallamos antecedentes locales, no habÃa reportes similares en la literatura argentina. Tuvimos que trabajar casi solos, pero decidimos publicar los resultados para que otros hospitales supieran cómo actuar si les sucedÃa algo similarâ€, contó Prieto.Ante la consulta del equipo de Infobae en Vivo sobre si después del episodio el sanatorio continuó adquiriendo medicamentos de HLB Farma, Prieto fue enfática: “La decisión final sobre compras la toman las autoridades sanitarias y los organismos reguladores. Nosotros notificamos, apartamos el lote y dejamos constancia del procedimiento. No tuvimos nunca más problemas similares, pero la vigilancia sigue siendo fundamental en pacientes de riesgoâ€, insistió.
Prieto explicó que la reacción del sanatorio fue rápida y que no hubo vÃctimas fatales gracias a la exhaustiva vigilancia clÃnica sobre las pacientes: “Cualquier registro de fiebre en pacientes oncológicas obliga a cultivos y a una respuesta inmediata. Es parte del protocolo. En cuanto detectamos el brote, se actuó en consecuencia. Fue parte de la fortuna, pero sobre todo del trabajo minucioso y preventivo que guÃa nuestro accionarâ€, argumentó.Al analizar el tipo de bacteria hallada, Prieto explicó: “La Ralstonia mannitolÃtica está asociada a ambientes acuosos, por lo que sospechamos que ingresó al producto a través del lÃquido que porta el principio activo y no del fármaco en sÃ. Su presencia en ampollas cerradas es indicio de fallas de esterilización durante la producción industrialâ€, describió.
La importancia del caso radica en que, meses más tarde, el tema de la contaminación masiva de fentanilo —otro fármaco inyectable de alta utilización hospitalaria— escaló a la agenda pública argentina. Ya se confirmaron decenas de muertes por lotes adulterados con bacterias hospitalarias y errores de control sanitario, lo que pone en cuestión los protocolos de vigilancia y la capacidad de intervención de organismos como la ANMAT. El testimonio de la infectóloga cobra asà una relevancia superior en medio de una crisis sanitaria nacional que dejó un saldo de casi 100 vÃctimas fatales.El análisis de la doctora evidencia una práctica regular de control sanitario en los hospitales, pero también deja al descubierto una preocupante desconexión entre los hallazgos de campo y la burocracia estatal. “La farmacovigilancia existe, pero si la autoridad no responde o lo hace superficialmente, el circuito queda incompleto y el peligro es realâ€, reflexionó.
Sobre la respuesta que recibió del organismo regulador nacional, Prieto recordó: “El correo de la ANMAT afirmaba que todo estaba bien, pese a que nuestra evidencia era concreta y no habÃa opción de manipulación en las ampollas estudiadas. Nos llamó la atención la liviandad del análisisâ€, subrayó. Tampoco hubo, según relató, nuevos pedidos de información ni reuniones con equipos técnicos tras la denuncia.En la parte final de su intervención en el espacio periodÃstico, Prieto remarcó que toda la evidencia fue resguardada y compartida: “El caso fue publicado en un artÃculo cientÃfico y la ficha de denuncia está disponible para la autoridad que la requiera. Ojalá estas experiencias se aprovechen para fortalecer la seguridad de los tratamientos médicos en el paÃsâ€, concluyó.
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