Martes 20 de Enero de 2026

20 de enero de 2026

El clima polar en Júpiter y Saturno revela secretos sobre el interior de los planetas

Un estudio del Instituto Tecnológico de Massachusetts demuestra que las diferencias observadas en los remolinos atmosféricos permiten inferir características hasta ahora desconocidas

>Los patrones climáticos polares observados en Júpiter y Saturno han intrigado durante décadas a la comunidad científica, ya que ambos De acuerdo con una investigación realizada por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y publicada esta semana en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias, esta disparidad podría deberse a diferencias fundamentales en la estructura interna de cada planeta, lo que permitiría deducir aspectos desconocidos de sus profundidades a partir de sus fenómenos atmosféricos más visibles.

El descubrimiento clave de este estudio consiste en la relación entre la “suavidad” o “dureza” de la base material sobre la que emergen los vórtices y los esquemas atmosféricos que terminan formándose. Según concluyó el equipo, en Saturno, la existencia de un fondo más denso y rígido facilitaría la consolidación de un único vórtice polar masivo, que adquiere una forma hexagonal singular y abarca el polo norte con una extensión de aproximadamente 29.000 kilómetros de ancho.

Shi, autor principal del artículo y estudiante de posgrado del MIT, sostuvo: “Lo que observamos desde la superficie, el patrón de fluidos en Júpiter y Saturno, podría revelarnos algo sobre el interior, como la suavidad del fondo”. Añadió que: “Esto es importante porque, posiblemente, bajo la superficie de Saturno, el interior está más enriquecido con metales y contiene más material condensable, lo que le permite una estratificación más fuerte que la de Júpiter. Esto ampliaría nuestra comprensión de estos gigantes gaseosos”.

Shi declaró: “Se ha dedicado mucho tiempo a descifrar las diferencias entre Júpiter y Saturno. Los planetas tienen aproximadamente el mismo tamaño y ambos están compuestos principalmente de hidrógeno y helio. No se sabe con certeza por qué sus vórtices polares son tan diferentes”.

Kang sostuvo que bajo las condiciones de rotación rápida presentes en ambos planetas, los movimientos de los fluidos tienden a uniformizarse a lo largo del eje de rotación.

A partir de este modelo, el equipo evaluó multitud de combinaciones de variables: tamaño planetario, velocidad de rotación, calor interno y, en particular, el grado de suavidad o rigidez de la base gaseosa sobre la que evolucionan los vórtices.

El vínculo establecido entre la profundidad gaseosa y la estructura del vórtice resulta, según Kang, tan novedoso como ilustrativo para la ciencia planetaria. Kang expresó: “Nuestro estudio muestra que, dependiendo de las propiedades internas y la suavidad del fondo del vórtice, esto influirá en el tipo de patrón de fluidos que se observa en la superficie. No creo que nadie haya establecido esta conexión entre el patrón de fluidos de la superficie y las propiedades internas de estos planetas. Un posible escenario podría ser que Saturno tenga un fondo más duro que Júpiter”.

Según escribieron los autores, cuando la base de este cilindro giratorio está hecha de materiales más blandos y ligeros, cualquier vórtice que se desarrolle solo puede crecer hasta cierto punto. El patrón final puede entonces dar lugar a múltiples vórtices más pequeños, similares a los de Júpiter. Por el contrario, si la base de un vórtice está hecha de material más duro y denso, puede crecer mucho más y posteriormente engullir otros vórtices para formar un único vórtice masivo, similar al gigantesco ciclón de Saturno.

Los investigadores también estudiaron las condiciones iniciales de “ruido”, es decir, aquellas en que los patrones atmosféricos emergen a partir de movimientos completamente aleatorios. De esta forma, comprobaron que la transición entre la formación de múltiples vórtices y la aparición de un único vórtice polar depende casi exclusivamente de la capacidad del fondo para absorber, retener o transferir el impulso generado por estos remolinos en expansión.

El artículo ubica la raíz de la divergencia no en diferencias visibles o superficiales, sino en el corazón mismo de cada planeta, lo que abre la puerta a investigar el interior de los planetas gigantes mediante el análisis de sus estructuras atmosféricas. Kang resumió la trascendencia de este avance al afirmar que, por primera vez, se logra vincular la variabilidad de los fenómenos atmosféricos con diferencias internas profundas no accesibles por otros medios.

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