8 de noviembre de 2023
El Conicet descubrió una nueva especie de dinosaurio en Neuquén
“Es un hallazgo increíble porque no solamente estaba el cráneo, sino que éste estaba articulado al cuello completo, a todas las vértebras”, destacó� Leonardo Filippi, autor principal del trabajo publicado sobre dicho descubrimiento.
CientÃficos del Conicet, junto a colegas de otras instituciones, descubrieron a un nuevo dinosaurio saurópodo titanosaurio casi completo, que vivió hace aproximadamente unos 86 millones de años en la provincia de Neuquén.
Se trata del Inawentu oslatus, del Cretácico Superior de la Patagonia, encontrado en el área conocida como La Invernada, ubicada en la localidad neuquina de Rincón de los Sauces, informó el organismo nacional, a través de un comunicado.
“Es un hallazgo increÃble porque no solamente estaba el cráneo, sino que éste estaba articulado al cuello completo, a todas las vértebras dorsales y al sacro con los ilionesâ€, destacó Leonardo Filippi, investigador del Conicet en el Museo municipal Argentino Urquiza y autor principal del trabajo publicado sobre dicho descubrimiento en la revista Cretaceous Research.
Se trata del Inawentu oslatus, del Cretácico Superior de la Patagonia, encontrado en el área conocida como La Invernada, ubicada en la localidad neuquina de Rincón de los Sauces.
“Lo único que le falta son las extremidades, algunos huesos de la pelvis y la colaâ€, y resaltó que “el resto está todo entero, incluso tenÃa algunas costillas dorsales articuladasâ€.
El descubrimiento de los fósiles tuvo lugar en el año 2014, cuando los cientÃficos se encontraban desenterrando restos de un abelisáurido y, a pocos metros, encontraron un hueso que asomaba desde la tierra. Pero, recién en 2015 pudieron volver a continuar con los trabajos.
“Cuando el material estuvo preparado nos dimos cuenta de que este cráneo tenÃa caracterÃsticas particulares, fundamentalmente en su mandÃbulaâ€, contó Filippi.
El especialista detalló que “el maxilar es bastante ancho transversalmente, y el dentario es cuadrangular en su parte anterior, algo que le conferÃa un hocico notablemente anchoâ€, y agregó que “esa es una caracterÃstica registrada en otros titanosaurios, principalmente en un grupo de saurópodos mucho más antiguos, los rebaquisáuriosâ€.
Dicha caracterÃstica “estaba vinculada con sus hábitos alimenticios, ya que eran animales que comÃan vegetación que estaba más bien al ras del suelo, en lugar de la parte alta de los árbolesâ€, explicó.
Por ello, al observar rasgos anatómicos convergentes con saurópodos rebaquisáuridos, se determinó su nombre “inawentuâ€, cuyo significado es “imitador†en lengua mapuche.
Ariel Méndez, investigador del Conicet en el Instituto Patagónico de GeologÃa y PaleontologÃa (IPGP) de Puerto Madryn, señaló que “los rebaquisáuridos tenÃan la función de alimentarse de la vegetación baja un par de millones de años antes, pero habÃan desaparecido y no tenÃamos evidencia de quiénes, en esta zona, eran los que ocupaban ese lugarâ€.
“Hoy sabemos que estaba este tipo de titanosaurios, con estas caracterÃsticas que ocupaban ese rol ecológico, y que compartÃan el espacio y el tiempo con saurópodos titanosaurios que tenÃan otras caracterÃsticas y que, posiblemente, se encargaran de alimentarse de la vegetación de alturaâ€, contó el cientÃfico.
Méndez indicó que este tipo de descubrimientos “nos permite entender un poco cómo eran aquellos ecosistemasâ€.
“Empezamos con los saurópodos que comÃan la vegetación más alta, después encontramos los dinosaurios carnÃvoros que posiblemente predaran sobre ellos; y encontramos otro tipo de dinosaurios herbÃvoros, bÃpedos más pequeños, corredores, que son los ornitópodos, asà como tortugas y cocodrilos, todo en la misma zonaâ€, detalló.
"Lo que queremos saber es cómo estaban formados esos ecosistemas del pasado, quiénes eran los actores y qué rol cumplÃa cada unoâ€Ariel Méndez
“Estamos haciendo análisis palinológicos para tratar de entender también cómo estaba compuesta la vegetación en ese momento, en ese lugarâ€, y agregó que “los estudios geológicos nos dicen que era una zona de rÃos y meandros, lo que permite ir armando de a poco todo este rompecabezasâ€.
“En definitiva, lo que queremos saber es cómo estaban formados esos ecosistemas del pasado, quiénes eran los actores y qué rol cumplÃa cada unoâ€, concluyó Méndez.
De la investigación participaron cientÃficos del Conicet junto a especialistas del IPGP; del Instituto Multidisciplinario de Investigaciones Biológicas de San Luis (Conicet-UNSL); la SecretarÃa de Cultura de la provincia de RÃo Negro; la Fundación Félix de Azara -Universidad Maimónides; y el Museo provincial de Ciencias Naturales “Prof. Dr. Juan Olsacherâ€.




