21 de abril de 2025
La huella geopolítica del papa Francisco: puentes más allá de Occidente
El Sumo Pontífice se encargó de redirigir la poderosa maquinaria diplomática vaticana hacia el sur y el este global, llamando a puertas nuevas y hasta entonces cerradas
En el mundo hay 1.400 millones de católicos, pero su distribución está cambiando: mientras en la secularizada y envejecida Europa caen, en Asia y Ãfrica crecen vigorosamente.
Francisco, siguiendo los anhelos de sus padres jesuitas, siempre se interesó por esa región y, en sus 47 viajes apostólicos, recorrió desde Corea del Sur o Japón hasta Sri Lanka, Filipinas o Mongolia.
Uno de sus últimos viajes, ya en silla de ruedas, fue a Indonesia, Papúa Nueva Guinea, Timor Oriental y Singapur.Pero, ¿cómo crecer allà sin contar con su gran potencia, China? La Santa Sede y PekÃn no mantienen lazos diplomáticos desde 1952 y los católicos chinos -entre 8 y 12 millones- se dividÃan en la Iglesia Patriótica, controlada por el Gobierno, y la clandestina, leal a Roma y hostigada por ello.Esta sintonÃa ya pudo notarse en 2014, cuando se convirtió en el primer papa en sobrevolar territorio chino.
Asimismo, Francisco ejecutó “la mayor redistribución de poder en la historia de la Iglesiaâ€, según el experto, pues muchos cardenales vienen de las “periferias†(de los 137 que elegirán un sucesor, los europeos son solo 53).Esta descentralización también la emprendió en paÃses de tradición católica. En España, por ejemplo, no dio un cardenal a la sede “primada†de Toledo, pero sà a ciudades como Valladolid.
También miró con interés a Ãfrica, el continente con el mayor crecimiento de católicos (7,2 millones más solo en 2022, según el último ‘Informe Fides’).Otra imagen del pontificado le recuerda arrodillado, besando los pies de los lÃderes sudaneses, instando a la paz.
La diplomacia de Francisco no se limitaba a defender democracias liberales, sino que también involucraba otros regÃmenes. “Su geopolÃtica se parecÃa al tango, se baila en espacios estrechos y con abrazos asimétricosâ€, apunta Schiavazzi. Tanto que siempre apostó por “dialogar con todosâ€.Este proceso fue después torpedeado por el republicano Donald Trump, ante quien Bergoglio se posicionó como antagonista moral.
Otro objetivo clave fue avanzar en la unidad perdida de los cristianos y, para ello, tendió su mano a la poderosa Iglesia ortodoxa rusa.
Las relaciones volverÃan a enfriarse por la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2020, bendecida por el patriarca.
Bergoglio también recosió las relaciones con el mundo árabe tras los desencuentros con Benedicto XVI.
Su último gran desvelo fue la guerra en Gaza, un tema que intentó aliviar -en vano- ya en 2014, al reunir en el Vaticano al presidente israelÃ, Simon Peres, y al palestino, Mahmud Abás.