24 de abril de 2025
La escultura del artista argentino que hizo emocionar al papa Francisco y simboliza el abrazo que no pudo darse con su hermana
La obra titulada “El deseo tangible” es una réplica de la mano de María Elena Bergoglio, hermana menor del pontífice fallecido, con quien nunca pudo encontrarse desde que fue elegido Papa. “Quedó tan impactado que se la llevó a su casa de Santa Marta”, señaló Gustavo Masó, el autor
“QuerÃa llevar algo que no fuera un objeto común, como un mate o un poncho. No sabÃa bien qué regalarle hasta que se me ocurrió la idea de hacer una escultura con la mano de su hermanaâ€, contó Masó a Infobae.
MarÃa Elena, aunque con problemas de salud, accedió gustosamente a que el artista tomara el molde de su mano, un gesto que para Masó significaba más que una simple obra artÃstica. “Ella sabÃa que esta pieza representaba un vÃnculo que nunca podrÃa materializarse fÃsicamente entre los dos hermanos. Fue un abrazo postergado que no podÃa darse por las circunstancias. A través del arte, logré acercarlosâ€, remarcó.
El proceso de toma del molde de la mano fue otro de los momentos emotivos. “Fue profundamente simbólico, ya que implicaba capturar una parte de la hermana del Papa, algo que representaba el vÃnculo que Francisco siempre habÃa tenido con ella, pero que ahora, debido a sus responsabilidades en el Vaticano, ya no podÃa compartir de manera fÃsicaâ€, recordó.
Y agregó más detalles de ese trabajo especÃfico: “Tomé el molde de la mano de MarÃa Elena utilizando una técnica especial que me permite captar la huella exacta, el contorno, las lÃneas y las huellas dactilares. Ella colocó su mano sobre un material suave y cuando lo retiré, obtuve el molde negativo, que era una réplica exacta de su manoâ€.Una vez que el molde de la mano fue tomado, Masó tuvo que proceder a crear la escultura. El artista explicó que el siguiente paso consistió en rellenar el molde negativo con el material adecuado, que en este caso fue piedra lÃquida. “El molde es muy delicado porque debe capturar todos los detalles, desde la textura de la piel hasta las pequeñas lÃneas de la palma. Luego, trabajé sobre la pieza para darle forma y transformarla en una escultura que fuera fiel a la mano originalâ€, detalló.
El proceso de creación no solo consistió en replicar la forma de la mano, sino en dar vida a la pieza, impregnando en ella la esencia de la persona que representaba. “Cada obra tiene su propio carácter, y en este caso, la mano de MarÃa Elena transmitÃa una humanidad que no era solo visual, sino también emocionalâ€, explicó Masó.“Lo que creé no era solo una escultura, era un puente entre dos mundos, una manera de acercar lo intangible a lo tangibleâ€, reflexionó Masó sobre la estrecha relación que mantenÃan y a pesar de la distancia nunca dejó de existir. “MarÃa Elena me contó que, cuando aún era Arzobispo de Buenos, él la visitaba todos los domingos para almorzar a pesar de sus múltiples compromisos. Y que tras asumir como Papa la seguÃa llamando religiosamente todos los domingosâ€, agregó.
Al encuentro con Francisco en Vaticano, Masó viajó acompañado con su mujer, Ana y su hijo Luca. Antes de destapar la obra, el artista se salió del protocolo y extrajo un teléfono celular de su bolsillo, algo que está expresamente prohibido. Lo hizo con una razón. TenÃa un mensaje de MarÃa Elena para Francisco.Y recordó que Francisco “se quedó unos segundos en silencio, acariciando la pieza como si estuviera abrazando simbólicamente a su hermana MarÃa Elenaâ€.
Según Masó, el Sumo PontÃfice tenÃa lágrimas en los ojos, y su reacción mostró que el regalo habÃa tocado profundamente su corazón. Aunque el gesto fue breve, la conexión espiritual y emocional entre el Papa y la obra fue palpable, lo que hizo que el momento fuera memorable.Masó contó que el Papa quedó tan fascinado con la escultura que le pidió que también tomara el molde de su mano. “Vos sabrás que tenés que hacer con ellaâ€, le deslizó al artista sin querer interferir en su nueva creación.
El molde fue tomado en su residencia de Santa Marta, dos dÃas después del encuentro en el Vaticano. “Ese encuentro no estaba en la agenda oficial. Pude ingresar a su casa gracias a una autorización especial que habÃa sido gestionada por él mismoâ€, recordó.De esa iniciativa artÃstica surgió un proyecto titulado Manos por la Paz, que contó con la participación de otras personalidades importantes como el expresidente uruguayo José Mujica, el cantautor León Gieco, y el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel.La relación entre Masó y el Papa comenzó en 2013, poco después de que Jorge Mario Bergoglio asumiera el papado. Si bien él no lo conocÃa personalmente, sentÃa que algo lo conectaba. Tras atravesar una experiencia personal muy dolorosa relacionada con la salud de su hijo durante la gestación, Masó se sintió impulsado a escribirle una carta al Papa.
En esa carta, no solo expresaba sus sentimientos sobre la situación, sino también compartÃa con Francisco la historia de su fe renovada, una fe que surgió tras un milagroso embarazo, que se sobrepuso a lo que inicialmente parecÃa una pérdida. Ese gesto de fe y esperanza serÃa el primer paso hacia una relación que cambiarÃa la vida del artista.A lo largo de los años, el artista tuvo alrededor de diez encuentros con el Papa. Durante esas visitas, Massó aprovechó para obsequiarle cuadros varios cuadros. Uno con motivo de los 120 años del nacimiento del escritor Jorge Luis Borges, otro dedicado a Gustavo Cerati y otros relacionados con las canonizaciones de Juan Pablo II y Juan XXIII.