19 de enero de 2026
Cayó la cantidad de accidentes laborales y su nivel de gravedad pero la litigiosidad sigue en crecimiento

Los siniestros y las muertes en el lugar de trabajo muestran una caída sostenida desde que se creó el sistema actual, pero el número de causas volvió a crecer y se ubica en niveles similares a los de 2017
El contraste aparece cuando se observan los siniestros que ocurren fuera del establecimiento laboral. Los accidentes in itinere, es decir, los que se producen en el trayecto entre el domicilio del trabajador y el lugar de trabajo, muestran una evolución inversa. De acuerdo con los datos del Ieral, pasaron de 7 casos cada 1.000 trabajadores en los primeros años del sistema a 18 por cada 1.000 en la actualidad. Se trata de eventos que, si bien están cubiertos por el sistema, dependen de factores ajenos a la organización del trabajo y a las políticas de prevención de las empresas.
Mientras la siniestralidad muestra estos avances, la evolución de los juicios laborales sigue otro camino. Tras la sanción de la Ley 27.348 en 2017, que buscó ordenar el sistema y reducir la litigiosidad, el número de demandas se desaceleró de manera transitoria. Sin embargo, el informe del Ieral indica que ese efecto fue limitado en el tiempo. Una vez superada la pandemia, los juicios volvieron a crecer con rapidez.
En 2024 se registraron alrededor de 124.000 juicios por riesgos del trabajo, una cifra similar a la observada en 2017, el año en que se sancionó la última reforma. “Sacando del medio la pandemia, se puede decir que a la judicialidad le tomó apenas tres años retornar a los niveles previos a la sanción de la ley”, señala el estudio. En los primeros meses de 2025, la tendencia continuó en ascenso, lo que anticipa un nuevo récord anual.El análisis del Ieral muestra que la litigiosidad no está asociada, en su mayor parte, a siniestros graves. Por el contrario, la mayoría de las demandas judiciales se concentran en casos de baja incapacidad. En 2023, el 64% de las sentencias determinó incapacidades inferiores al 15%, y el 96% de los juicios correspondió a incapacidades de hasta 30%. Solo el 4% superó ese umbral y apenas el 1% involucró incapacidades mayores al 50%.
Otra característica destacada es la diferencia entre tipos de siniestros. Según los datos de 2023, solo el 8% de los accidentes de trabajo e in itinere deriva en un juicio, mientras que el 43% de las enfermedades profesionales termina judicializado. Esta proporción se repite tanto en provincias adheridas como no adheridas a la Ley 27.348, lo que refuerza la idea de que la reforma logró frenar la litigiosidad solo de forma temporal, sin modificar su naturaleza.
El informe también subraya la fuerte diferencia entre provincias. En CABA, Santa Fe y Mendoza, alrededor del 17% de los siniestros deriva en un juicio, mientras que en Buenos Aires, Córdoba y Neuquén la proporción oscila entre el 8% y el 11%. En otras jurisdicciones adheridas, como Entre Ríos, Río Negro o Tierra del Fuego, la litigiosidad baja a entre 2% y 4%, y en algunas provincias no supera el 1%.Para el Ieral, estas diferencias “sólo pueden ser explicadas por divergencias en los criterios de evaluación del daño”. El estudio señala que, en muchos casos, las pericias médicas judiciales aplican reglas distintas a las previstas por la normativa vigente y por las comisiones médicas de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT).En términos de volumen, el problema adquiere otra dimensión cuando se observa el stock de juicios acumulados. Luego de un descenso posterior a la reforma de 2017, el número de demandas en trámite volvió a crecer y se mantiene por encima de las 300.000 causas. El informe advierte que, aunque cada juicio individual corresponda a incapacidades bajas, su masividad genera un impacto relevante sobre el sistema.De acuerdo con las estimaciones del Ieral, el costo del flujo anual de juicios equivale aproximadamente al 1,2% de la masa salarial, lo que representa cerca del 47% de la alícuota promedio del sistema de riesgos del trabajo. “Aunque los juicios son por porcentajes de incapacidad bajos, su masividad hace que su incidencia sea desestabilizante para la sostenibilidad financiera del sistema”, concluye el estudio.



