5 de febrero de 2026
Cuánto habrían caído los salarios desde noviembre de 2023 con el índice de inflación actualizado

Pese a que el Gobierno decidió postergar la nueva canasta para medir el índice de precios, un informe privado calculó la variación del poder adquisitivo con ese ajuste pendiente del Indec
Casi 9 puntos de esa brecha se originaron en 2024, cuando los servicios —impulsados por la recomposición tarifaria y por divisiones que ganaron peso en la estructura de consumo de la ENGHo 2017/18— aumentaron muy por encima del promedio general (189% interanual frente a 118%).
“Mientras que en 2024 la inflación publicada por Indec fue del 118% medida a diciembre, en la versión corregida habría ascendido a 126%. En 2025, la brecha se acotó sensiblemente con registros de 31,5% y 32,7% anual, en cada caso”, concluyó la consultora.
El ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció que las discrepancias en torno a los tiempos de implementación del nuevo IPC estuvieron detrás de la salida de Lavagna. Además, señaló que el esquema de cálculo —previsto originalmente para debutar en febrero— quedará en suspenso “hasta que el proceso de desinflación esté plenamente consolidado”.En la misma línea, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, sostuvo que la actualización se aplicará cuando la inflación llegue a cero. Desde Casa Rosada agregaron que la nueva medición habría arrojado una décima menos, pero remarcaron que no resulta metodológicamente apropiado introducir cambios en el sistema en medio de un proceso deEl cambio central en el IPC radicaba en la adopción de la canasta de consumo surgida de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017-2018, que reemplaza a la vigente desde 2004. La actualización busca reflejar con mayor fidelidad los patrones actuales de consumo.Las variaciones más significativas aparecen en Vivienda, agua, electricidad y otros combustibles, cuyo peso pasa de 9,4% a 14,5%, lo que incrementa la incidencia de las tarifas de servicios públicos en el índice.Salud mantiene una participación relativamente estable, al pasar de 8,0% a 9,1%. En contraste, Alimentos y bebidas reduce su peso de 26,9% a 22,7%, lo que implica una menor influencia del sector agroalimentario, que había contribuido a la aceleración inflacionaria observada en el último tramo de 2025.



