Sábado 31 de Enero de 2026

COSQUíN 2026

29 de enero de 2026

Cosquín 2026, quinta luna: noche de grandes homenajes y el esperado reencuentro con Luciano Pereyra

Atahualpa Yupanqui, Mercedes Sosa, Ramón Ayala y Sandro fueron evocados por diferentes artistas ante una plaza conmovida. En el cierre, el cantante de Luján protagonizó su gran regreso al festival tras cuatro años.

Cobertura de Alejandro Iena – con la colaboración de Adolfo “Cholo” Roldán



«Las luces que se encienden y la orquesta ya empezó. Llegó la hora del cantor». La quinta luna de Cosquín 2026 pasó por todas las sensaciones y tuvo su punto cúlmine con la ansiada vuelta al festival de Luciano Pereyra, luego de cuatro años que se hicieron eternos para su público fiel.

Ese tema de su discoCon alma de pueblo fue perfecto para encausar la presentación que comenzó con un sentido recuerdo a Horacio Guarany en las pantallas, incluyendo imágenes inéditas de un joven Pereyra junto al «Potro». Memorias de una vieja canción sonó más oportuna que nunca para este reencuentro con una plaza a la que el legendario cantor deslumbró tantas veces.

Luciano, tradición y fiesta total

El show del cantante nacido en Luján tuvo de todo en poco más de una hora de duración: el bloque folklórico se coronó con la recurrente y siempre celebrada Zamba para olvidarte, que está cumpliendo 50 años de su estreno, y Chaupi corazón, chacarera emblema de Pereyra para que baile toda la plaza.

A partir de allí, la fiesta de ritmos latinos se apoderó de la escena, aunque en el medio Luciano también aprovechó las baladas para conectar con el público que suspiró, gritó y deliró por igual. El final fue a pura cumbia y hasta cuarteto, llevando a esos ritmos algunos clásicos de su repertorio, para generar una pista de baile en modo agitado y apasionado. El agredecimiento del artista fue constante, como sabiendo que el reencuentro iba a ser inolvidable.

Un comienzo de danza y violín embrujado

Tras la clásica arenga de «Pipulo» Juárez, la apertura de esta quinta luna con el Himno a Cosquín estuvo a cargo del Conjunto de Baile Folklórico ganador del Pre Cosquín, una sana costumbre que se viene repitiendo en los últimos años. El Ballet Sumampa, desde la sede La Matanza, tuvo más tarde otro segmento en el que presentaron el cuadro con el se adjudicaron el Certamen de Nuevos Valores en el mencionado rubro.

El artista elegido para abrir la grilla musical fue Leandro Lovato, quien volvió a hipnotizar a la plaza con su violín. Con zambas, chacareras y la potencia que lo caracteriza, el Lele demostró una vez más porqué Cosquín le sienta tan bien.

Homenajes para los maestros y la cantora

La quinta luna tuvo una seguidilla de evocaciones artísticas a referentes de diferente tenor que lograron conmover a una plaza siempre dispuesta a la remebranza. La Delegación de Córdoba tributó al imprescindible Atahualpa Yupanqui haciendo hincapié fundamentalmente en Nenette, su compañera y socia ccreativa durante muchos años. Mientras que Silvia Lallana hizo lo propio con Mercedes Sosa con el espectáculo Un Grito en La Voz, el cual tuvo un cierre épico junto a siete cantoras que representaron Todas las voces, todas. Adriana Tula, Eli Fernández, Cecilia Mezzadra, Sofia Assis, María Fernanda Juárez, Yuki Nievas, Sofía Arburúa interpretaron junto a Lallana el gran himno de Tejada Gómez y César Isella, que se retribuyó con un cerrado aplauso.

Más tarde, Garupá nos llevó a un profundo viaje por la obra de Ramón Ayala. El trío integrado por Julián Venegas, Joel Tortul y Homero Chiavarino recorrió con alto vuelo musical clásicos y no tanto del gran poeta misionero como El moncho, Retrato de un pescador y la coreada El mensú.

Luego del siempre aplaudido armonicista Lucio Taragno, Ariel Ardit sorprendió a muchos con sus interpretaciones bien personales en clave «tango-rockeras» de canciones de Sandro, como Quiero llenarme de ti o Porque yo te amo, entre varias otras. «Esto no es un homenaje como cualquiera, es un gusto que me quise dar», lanzó el cantante nacido en Córdoba.

«Me dijeron que si no cantaba esto no cobraba», dijo en el final y en clave de humor antes de hacer Cuando ya nadie te nombre de Guarany, un gesto que la plaza agradeció con ovación. Nuevamente, Ardit tuvo un gran paso por Cosquín.

Del Litoral a Cuyo y el gran rescate de La Callejera

El entrerriano Damián Lemes interpretó la bellísima La Yuyera, ganadora como Canción inédita del Pre Cosquín, y el Dúo Palma Sandoval aportó la necesaria cuota de música cuyana, muchas veces olvidada por los grandes festivales folklóricos.

Lo de La Callejera fue uno de los momentos que más conexión generó con la plaza, abriendo su habitual abanico rítmico que incluyó zamba, chacarera, chamamé y hasta guaracha santiagueña.

El tributo en este caso fue primero para Musha Carabajal al recordarlo como un referente en abrir el juego a las nuevas generaciones (invitaron al formoseño Ricardo Palavecino) y para El corralero, un himno que está cumpliendo 60 años de la primera vez que se cantó en Cosquín, nada menos que en la voz de Hernán Figueroa Reyes. La historia, siempre presente y reivindicada.

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